Bolivia, ¿capital?

Pues al final no me acabó de quedar del todo claro cuál es la capital de Bolivia. Si se le pregunta a un sucreño, lo más probable es que afirme exaltado que sin ninguna duda es Sucre, donde se halla la sede del gobierno, y que La Paz les robó los poderes legislativo y ejecutivo. Aducirá razones históricas (allí se declaró la independencia de Bolivia) y es posible que añada que La Paz es una ciudad muy fea. El paceño responderá a la pregunta mucho más reposadamente, sin darle tanta importancia al asunto, alegando que las decisiones se toman en La Paz y que por ende es la capital. El tema va más allá de las discusiones de bar y ya ha habido algunas manifestaciones serias por parte de los sucreños, que constituyen así otro sector díscolo junto con la región de Santa Cruz (aunque en este caso no se plantea la independencia, ellos se sienten bolivianos como el que más).

En Sucre (o Charcas o La Plata o Chuquisaca, pues todos esos son o han sido sus nombres) y sus proximidades hay varias cosas que hacer, incluyendo una visita a un yacimiento de huellas de dinosaurios conocido como Cal Orck’o (nombre algo tolkieniano que en quechua significa cerro de cal). “Todos los domingos, mercado de Tarabuco. Uno de los mercados con más colorido de América Latina”, o algo así, rezaba un folletín que me había agenciado en el hostal de turno. A estas alturas del viaje, ya había alcanzado ese agradable estado en el que, desprovisto de toda rutina, uno pierde la noción del día en que se encuentra y, casualidades de la vida, era Domingo, por lo que una visita a Tarabuco se presentaba como algo inexcusable.

Las más de dos horas que se requieren en un minibus para recorrer los escasos 65 km de recorrido ilustran a la perfección lo enrevesado de las carreteras transandinas y, más que nada, el afán recolector de los transportistas que durante todo el trayecto van reclutando personal a discrección hasta duplicar el aforo máximo del vehículo. Al menos, todo ese tiempo sirvió para conocer a una pareja de franceses y una australiana que se convirtieron en mis compañeros del día, en un ejemplo de esos que se dan tan frecuentemente durante este tipo de viajes en el que te encuentras con gente de la que probablemente no volverás a saber nada pero que luego recuerdas con cariño.

El pueblo en sí no resultó ser tanto como se anunciaba. Un par de plazas y unas pocas calles atestadas de tiendas y top-mantas de artesanías con sus respectivos vendedores acosadores. Más que el propio mercado en sí, lo más reseñable eran las variopintas indumentarias de los yamparas, la comunidad indígena que habita la zona, que conformaba un auténtico museo viviente o una especie de desfile de moda. Tarabuco también tiene importancia histórica porque en 1814 tuvo lugar una batalla contra tropas españolas enmarcada dentro de la Guerra de la Independencia. Para conmemorar el triunfo local en la plaza hay una estatua algo gore en la que un soldado tarabuqueño pisotea el cadáver de un soldado español mientras sostiene en una mano su corazón arrancado. Paseando por el pueblo también aproveché para probar por primera vez la hoja de coca (algo casi imposible de evitar si se consideran las montañas que inundan las calles en los distintos tenderetes), siguiendo las instrucciones del francés. El asunto consiste en meterse un puñado en la boca, masticarlas un poco y dejarlas en un lateral donde se va removiendo cada poco. El sabor es muy amargo y el primer efecto perceptible es el adormecimiento de la lengua.

Soldado tarabuqueño dando buena cuenta de un soldado español

Soldado tarabuqueño dando buena cuenta de un soldado español

Las hojas de coca se venden como si fueran sal

Lo del camino de regreso, nuevamente en minibus, ya fue algo exagerado. Si no fuese porque cuatro extranjeros desmentíamos la hipótesis genocida, cualquier observador externo no acostumbrado a semejante fenómeno habría creído que nos dirigíamos a un campo de concentración boliviano. Yo, que astutamente me había colocado en el asiento delantero, tampoco me libré porque colocaron a un hombre al que habría que explicarle lo que es un desodorante entre los dos asientos, con la palanca de cambio de marchas entre las piernas.

Sucre es una ciudad relativamente pequeña que resulta muy agradable para darse un paseíto. El centro histórico es una sucesión de edificios coloniales con mucho encanto, todos ellos de blanco (los que tienen la osadía de no ser de ese color está siendo pintados para conmemorar el segundo centenario de la independencia). Casi sentía que estaba cometiendo un sacrilegio mientras recorría rápidamente las calles sin prestar mucha atención en las dos únicas horas que le dediqué a la ciudad. Luego, antes de tomar el autobús hacia La Paz, estuve en un museo que me había recomendado la australiana, con el objeto de esclarecer en algo la extensa diversidad etnográfica boliviana. La cosa da como para cuatro años de carrera y tengo que confesar que a la salida casi me había quedado igual que antes de la visita.

No recuerdo muy bien que era este edificio, pero casi todos en Sucre eran del mismo estilo

No recuerdo muy bien que era este edificio, pero casi todos en Sucre eran del mismo estilo

Agujeréate los brazos a base de pinchazos, mantente en un estado cuasiparanóico para vigilar lo que comes o lo que bebes, llegue a La Paz enfermo como consecuencia del abuso del aire acondicionado que en general hacen en los autobuses de Latinoamérica. Casualmente llegué el mismo día en la que el títere cocalero había finalizado su huelga de hambre, que en las calles se había traducido en una abundante presencia de las fuerzas de seguridad y numerosas vallas que dificultaban el acceso al centro.

La gente que ha estado en La Paz se divide entre los unos a los encanta (sospecho que el reducido precio de la cocaína tiene algo que ver) y los otros a los que no les entusiasma demasiado. Yo me encuentro entre estos últimos y por eso al final no me importó mucho pasar uno de los dos días que estuve recuperándome en la cama.

Más descriptivo que La Paz, que parece completamente irónico, resultaría más apropiado el nombre de La Olla, por su emplazamiento entre montañas y porque es un verdadero caos. El tráfico (el 90 % son taxis y furgonetas que cubren las rutas urbanas) es un circo que hace que cruzar de acera requiera más esfuerzo que muchos deportes olímpicos, y caminar, ya difícil de por sí por la altura y lo empinado de sus calles, es bastante tedioso porque el trajín de gente y la infinidad de puestos ambulantes obligan a detenerse cada poco. Todo ello genera una contaminación acústica a base de pitidos de coches y griterío de vendedores que resulta bastante irritante.

Lo mejor, junto con los picos que cubren el horizonte, son sin duda los mercados. Aparte del mercado de artesanías, donde se pueden encontrar artículos traídos desde todas partes de Bolivia, destaca por su peculiaridad el Mercado de la Brujería. Uno de los productos estrella son los fetos de llama, considerados amuletos que proporcionan bienestar en el hogar. Se pueden encontrar también un montón de animales disecados y por supuesto todo tipo de pociones milagrosas o los elementos necesarios para elaborarlas (hierbas, hongos, semillas, insectos…). Los mercados más genéricos también resultan bastante curiosos porque se organizan en secciones y así uno se encuentra con que en una calle se venden tazas de water, en otra ruedas de coches e incluso una en la que solo se venden tartas para bodas.

En fin, al final camina arriba camina abajo salió un día movidito y provechoso. Imposible en la ciudad, tampoco pude encontrar algo de paz en el hostal porque un grupo de ingleses se había atrincherado en la habitación en un botellón que se prolongó hasta bastante entrada la noche. Moraleja: evita los hostales de fiesteros si sólo pretendes pasar un par de días tranquilo.

Anuncios

0 Responses to “Bolivia, ¿capital?”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




Categorías

abril 2009
L M X J V S D
    Oct »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Contador de visitas

  • 6,389

A %d blogueros les gusta esto: